
Tomando como punto de partida la Argentina, el respeto a este derecho humano tiene consecuencias muy positivas en este y en cualquier gobierno democrático. Para empezar ofrece fuentes alternativas de ideas, critica social e innovaciones; segundo, da experiencias y aptitudes aplicables al ejercer el civismo democrático; y por ultimo, el respeto a las prerrogativas de las minorías puede aumentar la legitimidad de un gobierno democrático (ya sea internamente o internacionalmente).
En un sistema democrático saludable, el Estado y las Instituciones religiosas deben mantener una situación de respetuosa independencia.
Los valores de conciencia de las personas permiten que los valores estables y transcendentes penetren el dialogo democrático.
Además, los gobiernos democráticos deben proteger y fomentar la diversidad de religiones (lo cual es equivalente a la diversidad de conciencias y valores en las personas) ya que la presencia de numerosas confesiones aumentan su potencial para ejercer la critica social y politice en al menos tres aspectos: 1) la presencia de múltiples voces permite considerar diferentes puntos de vista y perspectivas en la deliberación política; 2) la diversidad de conciencia tiene un impacto positivo en las creencias y en la participación; 3) la diversidad de conciencia, ideas y valores puede reducir posibles conflictos políticos de origen religioso (en un entorno pluralista, ninguna confesión atrae una mayoría, lo cual obliga a los ciudadanos religiosos participantes a hacer concesiones para lograra objetivos políticos parciales).
Por otro lado, un gobierno (tanto democrático o no) debe respetar las minorías religiosas ya que si no lo hiciera se vería en desventaja en sus relaciones con otros estados.
En conclusión, un clima enérgico, variado y pluralista en torno a la religión y a la conciencia, contribuye enormemente a la constitución de una sociedad democrática viable.
Marina